La erupción del primer diente suele empezar a los 6 meses. No obstante, esta edad puede variar mucho. Pueden adelantarse meses, incluso nacer con ellos o retrasarse hasta el año o incluso algo más. Lo que es muy importante es que los cuidados dentales deben modificarse cuando aparece un primer diente, incorporando, además de la gasita o el dedal de silicona, el cepillo dental y pedir cita en el odontopediatra para su primera revisión.

Es frecuente que el bebé esté más inquieto, más irritable, quiera llevarse todo a la boca, babee más, tenga el sueño alterado, pierda algo el apetito y tener décimas de fiebre.  Debemos remitir al pediatra en el caso de síntomas sistémicos como fiebres altas, problemas digestivos que cursen con vómitos y diarreas no puntuales o si presenta convulsiones.

¿Cómo podemos tratar las molestias o dolores de erupción?

Existen métodos farmacológicos y no farmacológicos.  Se recomienda comenzar por los no farmacológicos entre los que se encuentran: la terapia de acurrucamiento para que el bebé se sienta mimado y cuidado, basada en una atención extra por parte de padres y/o cuidadores. Además, se debe combinar con técnicas de distracción, tratando de entretener al bebé mediante actividades como leer, jugar o cantar para que no se centre en su malestar.

En el mercado existen dispositivos tipo mordedores de frío o anillos de dentición que ayudan a aliviarle. De forma casera, también podemos ofrecerle  “mordisquear” trocitos de fruta congelada consiguiendo un efecto parece. Esto siempre debe ser bajo supervisión paterna para evitar atragantamientos o asfixia. Otro remedio paliativo consiste en aplicar hielo envuelto en un trapito en la zona de erupción dental para que el bebé presione durante un par de minutos hasta que consigamos calmarle. Masajear las encías con un cepillito o con los dedos limpios o con guantes, ayuda a estimularlas y además también les calma.

Como tratamiento homeopático destaca chamodent, contiene lactosa ¡Cuidado con los alérgicos! Su presentación es a modo de pastillas que se deshacen en la boca del bebé o bien se puede disolver en agua. En el caso de dolores muy intensos, se puede administrar apiretal, sin abusar de su frecuencia.

En el caso de que no consiguieras calmar a tu hij@, puedes pedir cita en el Servicio de Odontopediatría de Clínica Baracco – Odontólogos y te asesoraremos. El uso de geles anestésicos no se recomiendan sin prescripción médica, por los efectos secundarios que presentan si no se siguen pautas y dosis recomendadas por un profesional sanitario, pero en ocasiones, son muy efectivos.