¿Tienes mucha sed? ¿Necesidad de orinar continuamente? ¿Tienes excesiva hambre y, a pesar de los atracones, pierdes peso de forma rápida y significativa? Si es tu caso, acude al médico porque es muy probable que seas diabétic@.

La diabetes mellitus (DM) es una enfermedad endocrina cuya principal característica es la persistente elevación de la concentración de glucosa sanguínea.

Las manifestaciones clínicas de la DM están relacionadas con las consecuencias metabólicas de la deficiencia de insulina. Como hemos descrito anteriormente, la diabetes se caracteriza por alertar de forma temprana con los siguientes signos clínicos:

  • Poliuria: cantidad excesiva de volumen de orina
  • Polidipsia: necesidad de beber urgentemente porque tienes mucha sed.
  • Polifagia: necesidad incontenible de hambre
  • Pérdida de peso: rápida y significativa
  • Fatiga
  • Tendencia a infecciones

La cronicidad de la diabetes mellitus ocasiona complicaciones importantes, ya que la mayor morbilidad y mortalidad en el paciente diabético proviene de ellas. Las complicaciones diabéticas más importantes son debidas a la afectación de los grandes y pequeños vasos sanguíneos y a un aumento de la susceptibilidad a la infección. Los trastornos de los grandes vasos sanguíneos, como la arterioesclerosis, darán como consecuencia un aporte sanguíneo inadecuado al corazón (angina de pecho, infarto de miocardio), al cerebro (cerebrovascular), a los riñones (glomerulosclerosis) y a vénulas y capilares. Las manifestaciones clínicas de las extremidades inferiores pueden llegar a manifestarse como gangrena y, además, la mayoría de los individuos diabéticos desarrollarán también una insuficiencia renal progresiva.

Desgraciadamente la boca también sufre la diabetes y, por ello, el odontólogo debe ser capaz de diagnosticar esta enfermedad. Realizando una adecuada historia clínica, algunos hallazgos nos alertarán de esta patología.

  • Enfermedades de las encías: enfermedades periodontales (gingivitis y periodontitis)
  • Caries agresivas
  • Lesiones en los tejidos blandos (candidiasis, aftas, fisura lingual y glositis romboidal)
  • Xerostomía (boca seca, lengua ardiente, sensación de quemazón de la mucosa bucal)
  • Alteraciones en el gusto (ceto acidosis)
  • Retraso de cicatrización en las heridas

Las complicaciones bucales de la diabetes mellitus se dan generalmente en correlación directa con el grado de control metabólico conseguido. A veces, el paciente controlado continúa experimentando algunas de estas características bucales; por lo que, los individuos afectados requieren terapias rutinarias para la enfermedad periodontal, la caries y la xerostomía; requiriendo cuidados especiales.

¿Qué puedo hacer si soy diabético para cuidar mi boca?

Es de vital importancia una buena higiene bucal y revisiones periódicas para prevenir las infecciones bucales. Es necesario que te incluyan en un programa preventivo individualizado para minimizar todas las patologías asociadas. Además, si sufres xerostomía puede ser necesaria la administración de saliva artificial y evitar el consumo de tabaco, alcohol y enjuagues que puedan contenerlo.

Para que entiendas la importancia de mantener un buen estado de salud oral, debes saber que existe una relación bidireccional. ¿Qué significa esto? Esto quiere decir que una persona diabética tiene más propensión a padecer enfermedades de las encías pero, además, las enfermedades de las encías también pueden afectar al control de la diabetes.

Ante un paciente diabético, el dentista debe tener varias consideraciones importantes como son la planificación horaria de la cita para evitar posibles crisis hipoglucémicas y realizar procedimientos cortos, atraumáticos y sin estrés.

No lo dudes, ponte en manos de tu dentista de confianza para poder cuidarte no sólo tu boca, también tu salud general.