La noticia en la prensa de la pérdida de dientes de la actriz, Demi Moore, a causa del estrés revolucionó las redes sociales. Y sí, está científicamente demostrado que el estrés tiene una grave repercusión en nuestra vida a todos los niveles.

El estrés es considerado como un proceso psicológico ante una exigencia del organismo, frente a la cual éste activa un mecanismo de emergencia. Dicho mecanismo consistente en una activación psicofisiológica que permite recoger más y mejor información, procesarla e interpretarla rápida y eficientemente, permitiendo que el organismo responda a la demanda (Fernandez-Abascal, 1999).

Se puede considerar pues, como un proceso adaptativo que requiere de dinamismo funcional y puede ser causa de acontecimientos positivos y negativos, cuyo objetivo es la supervivencia. Generando condiciones negativas para la persona, sólo cuando presenta determinadas condiciones. Es decir, el estrés de carácter negativo se genera cuando respondemos a un nivel inapropiado de presión. Cuando la exigencia se mueve por encima del nivel de presión adecuado para cada persona, el equilibrio comienza a alterarse, y es entonces cuando experimentamos lo que llamamos estrés: la tensión entre la presión que percibimos y nuestra capacidad para hacerle frente.

Los efectos negativos del estrés pueden afectar  al rendimiento académico, laboral, a nivel de pareja, social y a nuestra salud. A continuación, detallamos las diferentes áreas de los individuos: efectos físicos como tensión muscular, cefalea tensional, malestar, alteraciones gastrointestinales, taquicardia, temblores o envejecimiento de la piel; emocionales como irritabilidad, impaciencia, ansiedad, depresión o negativismo o; comportamentales como abuso de drogas, recaídas en periodos de abstinencia, abandono de hábitos saludables, trastornos del apetito o malas relaciones interpersonales.

Diversos estudios apuntan que existe una relación entre el estrés y enfermedades somáticas como hipertensión arterial, dolor de cabeza, úlcera péptica, colon irritable, alergias, artritis, colitis, diarrea, asma, enfermedades respiratorias, diabetes mellitus, arritmias cardiacas, trastornos circulatorios, enfermedades cardiovasculares, aterosclerosis, infecciones, enfermedad de Graves, alteraciones del sistema inmune e incluso cáncer.

¿Cómo puede afectar el estrés a nivel oral?

  • Repeticiones de herpes labial
  • Halitosis (mal aliento)
  • Caries (por disminución de la saliva)
  • Enfermedad periodontal (enfermedad de las encías)
  • Bruxismo (apretar o rechinar):
    • Desgaste dental
    • Fisuras o fracturas de empastes o dentarias
    • Sensibilidad dental a los cambios térmicos o con dulces
    • Hipertrofia muscular, principalmente del tercio inferior facial
    • Dolor en la articulación temporomandibular
    • Dolor referido al oído, por la proximidad a la articulación temporomandibular
    • Dolores de cabeza, especialmente matutinos
    • Dolores en la zona cervical

 

6 consejos para ayudar a combatir el estrés

  • Actividad física tipo yoga
  • Técnicas de relajación: meditación, estiramientos, música
  • Dieta equilibrada
  • Dormir 8 horas diarias
  • Apoyo social (amistades)
  • Psicoterapia: apoyo profesional para facilitarte herramientas de afrontamiento.

 

Desgraciadamente, un altísimo porcentaje de la población sufre estrés. Desde Clínica Baracco-Odontólogos queremos animarte a ayudar a combatirlo y recordarte que debido a que nuestros dientes también sufren estrés, debes acudir a tu dentista cada 6 meses-1 año para evitar las graves secuelas.